ALQUIMIA Y CONSTRUCCIÓN
INTERIOR
Por CARLOS ENRIQUE BORRO PERI.
La mayoría de los hombres, buscamos en la opinión de nuestros semejantes su
aprobación de nuestros actos y pensamientos, antes que otras ideas para
intercambiar. El caudal de conocimientos y creencias que uno trae es como un
collar: enhebra las cuentas del tiempo vivido y forma parte de nuestra
identidad. Uno trata de justificar sus puntos de vista para no sentir que ha
errado y perdido parte de la vida. Y termina navegando entre la Caribdis del
aferrarse ciegamente al pasado, o la Escila del llenarse ávidamente de todo lo
nuevo.
Citaré a Jung para marcar ciertas semejanzas entre psicología y alquimia.
1 - Es curioso que hasta los profanos más incompetentes, creen estar enterados
de lo que es la psicología, como si fuera fácil conocimiento, pero quien lo
conozca de verdad sabrá que es oscuro y misterioso.
2 - El verdadero médico no está nunca al lado, sino siempre y en todo
lugar adentro... Desde dentro y formando parte del Atanor Alquímico.
3 - Los tratamientos psíquicos llegan a un final, pero sin que, al alcanzarle,
se tenga la certeza de haber conseguido con él, una meta. La duración del
proceso psicoanalítico siempre fue tema discutido. Todo tratamiento es de
duración limitada pero la actitud mental de quien se analiza, una vez
"iniciado", sigue su curso de por vida. Como el alquimista.
4 - El ejemplo de Cristo y el tratar de ser como él, debiera tener como
objetivo la elevación del hombre interior, pero el creyente superficial
ha hecho de Cristo un objeto de culto externo que le impide penetrar en la
profundidad del alma e integrarlo en ella. Qué diferencia cuando los griegos
presentaban a los héroes como personajes en los que se unía lo humano y lo
divino, Hércules p.ej., ese Cristo griego que finalmente logra su lugar en el
Olimpo como par de los Inmortales, después de los ejecutar sus difíciles
trabajos. O Zeus Dios de correrías terrenas, unidos en él lo superior
(el Bien) y lo inferior (el Mal). Trabajar desde los metales impuros del alma
para hacerlos nobles es unir lo superior con lo de abajo.
5 - El yo del hombre occidental es fascinado por las "mil cosas" y, no
tiene conciencia de las profundas raíces de su ser. En cambio el oriental
vive el mundo de las cosas individuales, su yo es para él un sueño enraizado
en la causa primitiva. El modelo de Cristo
en Occidente se queda en su forma objetiva, y nos priva de su relación con el
hombre interior, se cargan en él los pecados, fuera de cada uno de
nosotros y se escapa así de toda responsabilidad... pues quedan fuera tanto el
valor máximo (Cristo) como la indignidad máxima (el pecado. Es entonces cuando
la causa de todo infortunio radica en el exterior y uno no se pregunta: ¿en qué
modo contribuyo la situación?
y entonces lo religioso se rigidiza en actos exteriores y rituales. Tanto el
Bien (la bondad, la fraternidad, el oro) como el Mal (el egoísmo, la
intolerancia, el mercurio) quedan fuera de la esfera de acción del hombre, y
por ende, nada puede hacerse sino rezar por el premio o el castigo en la otra
vida. Salvo se trabajen en el Atanor Alquímico que es esa Interioridad Arquetípica.
6 - La paradoja señala que dentro de cada uno se encuentran lo bueno y lo malo.
La claridad y falta de contradicción del dogma no tienen mas que un
sentido y, por ello, resultan inadecuados, ya que el bien y el mal
están mas cerca entre sí, que los gemelos univitelinos. De ahí que la reunión
de antagonismos sea en última instancia una alegoría de Cristo, en quien
luchan los opuestos bien y mal, y no en la escisión artificiosa del
Cristianismo que proyectado el Bien en un Cristo inalcanzable, y el Mal en un
lejano Diablo. Hoy es la postura que predomina en la cultura del Imperio, de
corte espiritual vacío y estructura primitiva, en las que todo se resume a
enfrentar con violencia "al mal", contenido no importa si: en el
comunismo, sectas, "alienígenos" o "salvajes
musulmanes".
7 - Sin la experiencia de lo contradictorio, no es posible acceder a las
imágenes sagradas. Según Wundt, en los primitivos comienzos del tabú no existía
separación entre sagrado e impuro. Estos conceptos carecían entonces de
significado, cobrándolo solo a través de los opuestos que representaban. (12)
La materia prima (energía en estado naciente) de la psiquis es el ello, lo
instintivo y arquetípico, en él se irán imprimiendo los valores éticos (superyo)
y las enseñanzas que formarán al Yo, haciendo al ser humano apto para el
manejo de su vida. El proceso psicoanalítico tiene como meta conseguir alguna
unidad dentro del ser humano, sin negar los opuestos que constituyen parte
elemental de su ser. Todo tratamiento brinda un apoyo temporario para ayudar al
desarrollo del yo, ese pivote interior que constituye el núcleo del ser.
En el simbolismo de la Alquimia el proceso de individuación se da a partir de
la materia esencial y primera de la que formamos parte.
Voy a tomar algunos conceptos de la Alquimia (que dió muchos símbolos a la
Orden Masónica, p.ej.) referidos a la formación de la interioridad humana y, a
través de ellos señalar ciertas similitudes con procesos psicológicos,
aún sabiendo que no hay lenguaje puramente intelectual que pueda alcanzar la
fuerza expresiva de la imagen mítica.
La sigla: V.I.T.R.I.O.L. Visita Interiora Terrae Rectificam Invenies Occultum
Lapidem: "Visita el interior de la tierra y rectificando encontrarás la
Piedra Oculta de los Sabios". La Piedra Oculta, Piedra Filosofal de los
Alquimistas, la Piedra Cúbica de los Masones, señala la condensación simbólica
de la meta del proceso psicoanalítico como metáfora alquímica.
Leemos (S. Hutin) que somos parte de una Obra: "...la materia de la Obra es
mineral, vegetal y animal, ella es, una vez purificada, la medicina de los tres
reinos. Es secreta tanto como es común, todos la conocen, jóvenes y
viejos, ricos y pobres. Solo cuesta el trabajo de recogerla, y su
preparación puede ser realizada por un niño si es beneficiado por Dios."
(9)
La materia remota de la Piedra: ...esa cierta humedad rica en fluido universal
que comienza a ser trabajada al recibir un espíritu metálico de la madre
celeste... Espíritu Universal que se reviste de Sal, Azufre volátil y Mercurio
fijo, del aire y del fuego."(9). El paquete genético que reside en el
interior del vientre materno -aquello que una vez salido fuera de él seremos-
contiene tanto lo recibido como sustancia constitutiva primordial de la materia
viva; como lo mas particular, familiar y diferenciado: los eslabones nde la
cadena generacional que parte del primer hombre. Aquí lo esotérico y la biología
occidental no se contradicen.
El método de purificar se hacía con pequeñas cantidades de Oro (Sol para la
Gran Obra) o Plata (Luna para la Obra Menor) considerados los cuerpos mas
ricos en Azufre y Mercurio. Los preceptos de la Tabla de Esmeralda * decían:
"El sol es su padre, la luna su madre". Los alquimistas griegos señalan:
"El oro engendra oro; el trigo, trigo; y el hombre al hombre"
Se trataba de hacer posible la unión del Azufre y del Mercurio,
principios masculino y femenino, y esperar que su mezcla diera origen a metales
nobles. Era el Matrimonio Filosófico del Azufre y el Mercurio, representados
por un rey vestido de rojo y una reina de blanco. Al unirse ambos se formaban
sales que, disueltas dentro del huevo filosófico, daban lugar a la rebis (res y
bis) la cosa dos, el cuerpo con dos
cabezas, el hermafrodita alquímico. Al calor del Atanor (que solo sabían
graduar los Alquimistas) el Azufre y el Mercurio morían y pasaban a formar el
hijo: la Piedra Filosofal. Los estados por los que atravesaba la
Obra eran tres:
1º) Putrefacción - Negro (simbolizado por un esqueleto, un cuervo etc.)
2º) Resurrección - Blanco (cisne - piedra blanca)
3º) Rubificación - Rojo (fénix, pelícano, joven rey coronado dentro de
huevo filosófico).
Una vez conseguido esto se rompía el huevo y salía la materia roja, piedra que
contenía el Spiritus Mundi, "principio y fin de todas las cosas",
tras la etapa de: (4º) Fermentación, que se conseguía agregando
oro fundido, se obtenía la Piedra Filosofal, polvo rojo brillante (rubí)
transparente, licuable, que podía penetrar en el Mercurio y en todos los
cuerpos blandos y duros y transformarlos en una materia apta
para hacer Oro. Que podía también curar el cuerpo humano de toda enfermedad y
devolvía la juventud a los viejos, hacía invisible a quien la utilice,
lo elevaba por el aire, permitía conocer la razón última de todas las
cosas, desplazarse por el espacio a voluntad... Algunos alquimistas creían
poder crear el Homúnculo, conservando esperma humano en un alambique
durante cuarenta días y alimentarlo después con sangre humana cuarenta semanas
en un calor igual al de un vientre. (¿Primera clonación?)
Hay algunas fórmulas para meditar:
Dios + Virgen María (humana) = Cristo.
Zeus + Alcmena (humana) = Hércules (purificado por los trabajos, logra el
Olimpo)
Azufre + Mercurio = Sal. La que, purificada por los alquimistas = Piedra
Filosofal (humano + divino dentro del hombre = salvación (superar metales viles
/ pasiones humanas).
En los primeros tiempos míticos, los hombres y los dioses eran inmortales y
felices.
Un día sucedió: la caída: La distancia entre creador y mundo creado fue
considerada frecuentemente como degradación o caída desde el estado original
de gracia o inocencia. Pecado Original - expulsión del Paraíso Cristiano. El
mito alquímico del paraíso, según Fulcanelli, señala que Adamus,
nombre latino de Adán, significa tierra roja. Primer ser de naturaleza humana
(perfecto) que ha sido dotado con las dos naturalezas del andrógino.
Desde el punto de vista hermético sería la materia básica, unida al espíritu
en la unidad misma de la sustancia creada inmortal. Al sacar de él (el
primer Adán) la sustancia para crear a Eva, nace el segundo Adán,
imperfecto y mortal. El Adán perfecto es llamado por los griegos Acero:
incorruptible y virgen. Lo femenino, encarnado por Eva, sería
representante de lo material. El Adán segundo sería el Bronce o nudo del oro,
padre verdadero de todos los hombres (en el reino de lo orgánico) y en el reino
mineral: padre de todos los metales. Pero entonces ¿Azufre y Mercurio en
un primer momento fueron uno? Del Azufre volátil (Adán 2º) sale Eva (Mercurio
- principio fijo) y volver a unirlos (espíritu y materia) es la tarea de lo
hermético.(3)
Nuevamente tomo de Jung: ...lo superior, masculino, espiritual se inclina hacia
lo inferior, terrenal y femenino, y con ello la madre que precede al mundo
patriarcal engendra un hijo que contiene la esencia de la madre primitiva... un
hijo superior salvador del ser humano (microcosmos) y un hijo inferior salvador
del macrocosmos... ¿Contiene el ello la fuerza cósmica indiferenciada?
¿Para salvarse, debe el hombre conocerla y dominarla?.
La alquimia hace que lo que existía en estado latente se vuelva activo... el
hombre es llamado microcosmo porque es la síntesis de todas las partes del
Universo, a la vez reflejo del macrocosmos regido por las mismas leyes: "
lo que está arriba es como lo que está abajo". El sello de Salomón
representa, en triángulos equiláteros, la unión de macro y microcosmos. Cada
hombre es un Universo que forma parte de la substancia común. Los siete metales
alquímicos: dos perfectos: la plata y el oro; cinco imperfectos, simbolizados
por planetas y transmutables en el seno de la tierra y durante siglos: de hierro
a cobre, a plomo, estaño, mercurio, plata y oro.(9) Para los alquimistas el
plomo significaba vulgaridad, pesadez y falta de inteligencia. Ya iniciados se
desinteresaban de los bienes perecederos, (metales " viles", aquellos
de los que nos despojamos al entrar a la cámara de reflexión) que fascinan a
los profanos. Hombre perfectible, plomo transmutable en oro, la purificación
que llevará al hombre al supremo conocimiento.(9)
El que quiera trabajar en la Gran Obra debe visitar su alma, penetrar en lo
profundo de su ser y allí efectuar una labor oculta y misteriosa, así
como el grano germina en lo profundo de la tierra, de la inmunda materia negra
sacará: del carbón diamantes, y del plomo, oro. La masonería:
transfiguración moderna del antiguo hermetismo alquímico(10)
El conocimiento del mundo (iniciático o interno, para el recipiendario o el
analizando) se compara con una rosa encerrada en la torre que vigilan: Peligro,
Maledicencia, Vergüenza y Miedo. Vencer estos guardianes es reconquistar la
sabiduría revelada en el rosetón de las catedrales. (4) ... el vidrio es
comparable al loco porque cambia de color según la intensidad del sol,
como el hombre enfermo que acepta
lo que dice sin comprobarlo. Al abandonar la locura -o inconsciencia- el
artesano descubre la naturaleza verdadera del vidrio que, integrado a una
vidriera filtrará la claridad divina según leyes exactas. (4) La locura
mostraría el desconocimiento y la falta de integración del ELLO (¿substancia
universal primera?) al YO (hombre perfectible?) El loco y el profano no
integrados al vitral de la Humanidad, siguen caminos
solitarios y estériles.
Quizás sean nuestros interiores parte de esa Alquimia, definida por Jung: como
una corriente subterránea del cristianismo de la superficie, que se comporta
respecto a este como un sueño a la conciencia, compensando sus conflictos y
aspirando a llenar los vacíos dejados por sus contradicciones(1).
A su manera, el psicoanálisis propone que el conocimiento de sí mismo (mundo
interno) es el que permite la fluidez del contacto del yo consigo mismo en todas
sus contradicciones (malo - bueno, masculino - femenino etc.) entre el yo
y el mundo externo - el otro, las cosas existentes y distintas de uno - y con
los valores éticos agrupados como Superyo. El camino regio que propone
es el explorar e integrar las
fuerzas Inconcientes para alcanzar lo Divino propio: la Comunicación con el
otro; el propagar que el conocimiento de la interioridad es fundamental para la
vida del hombre; la Felicidad, si es posible. El hombre, ese ser en el que
coinciden lo espiritual y lo material en una mezcla que, de imperfecta,
llegaría a su máximo nivel de complementaridad a través de la Obra Analítica.
Quizás la Masonería le prestó sus
raíces, y Freud y Jung (masones también) construyeron sobre ellas, lentamente,
sus teorías y sus prácticas, sus Ars Magna, en el mismo Atanor Iniciático.
Quizás no sea casual que, como labor artesanal, el psicoanálisis pase en
estos momentos globalizados y veloces, una crisis parecida a la de la Masonería
o cualquier Orden Iniciática que busque un Real y Profundo Progreso Humano.
Quizás cada uno de nosotros
debiera ser como una enzima que catalice la transformación de los hombres que
habitan el mundo. Como en la etapa de fermentación de la obra hace el oro
agregado a la piedra que contiene el Spiritus Mundi, en lo profundo de la
interioridad humana (V.I.T.R.I.O.L.). Como lo fue Cristo agregado a la
Humanidad. Como lo fue Hércules agregado al mundo Helénico. Como debería ser
un psicoanalista agregado al paciente. Todos ellos tras la mejora de una
sociedad -¿qué duda cabe?- enferma de metales viles.
Tabla Esmeralda: Tabula Smaragdina. Tratado que contenía el kibalión, conjunto
de leyes iniciáticas fundamentales atribuido a Hermes Trimegisto, identificado
en Grecia con thoth, dios egipcio de sabiduría, ciencia y magia.
Bibliografía
Carl Jung "Psicología y Alquimia" - Plaza y Janés S.A. Editores
1977.
Carl Jung "Arquetipos e Inconsciente Colectivo".
Carl Jung "El hombre y sus Símbolos".
Fulcanelli "Las moradas filosofales" - Muñoz, Moya y Montraveta
Editores. 1970.
Fulcanelli " El misterio de las catedrales"- Plaza y Janés S.A.
Editores. !978.
Ch. Jacq - F. Brunier "El mensaje de los constructores de catedrales"
- Plaza y Janés. 1976.
Oswald Wirth. "El libro del aprendiz".
Oswald Wirth. "El libro del Compañero".
Santojanni Juan J. - "La biblia masónica o los fundamentos sociales del
hombre".
Homans. "El grupo humano" - Eudeba 1968.
Sergue Hutin "La alquimia" - Eudeba
Karlheinz Deschner "Historia criminal del Cristianismo" - Tomos I, II
y III - Martínez Roca 1992.
Oswald Wirth. (Citado en Hutin S. "La alquimia")
Freud Sigmund "Tótem y tabú" - Amorrortu Editores. Tomo XIII 1986.
Freud S. "Análisis terminable e interminable" - Amorrortu Editores.
Tomo XXIII. 1986.
David Maclagan. "Mitos de la Creación" - Debate - 1977.
Franz Altheim. "El Imperio hacia la medianoche" - Eudeba 1972.