“ARNALDO RASCOVSKY”
“EL GRAN COMUNICADOR DEL PSICOANÁLISIS”

Por Roxana Barone
Colección Fundadores de la Psicología Argentina.
Editorial Capital Intelectual
Buenos Aires, 2008  149 págs.
 

Ante todo, hay que dar la bienvenida a esta colección en la que se rescata la figura de aquellas personalidades que, si bien se presentan como quienes fueron fundadores de la Psicología Argentina, en homenaje a una mayor precisión es a los que cultivaron el Psicoanálisis en estas tierras. Así, además del texto dedicado a la vida de Arnaldo Rascovsky, se publican otros sobre – por ejemplo –  Enrique Pichon-Riviere, León Ostrov, Marie Langer, Mauricio Goldemberg, Arminda Aberastury, Oscar Masotta y José Bleger. Figuras sin las cuales se hace impensable la gestación, fundación, crecimiento y desarrollo del Psicoanálisis en particular y de la Psicología de lo Inconsciente en general no sólo en la Argentina del Siglo XX sino en América hispano parlante. A su vez, con evidentes proyecciones en Europa, principalmente Francia y España. Recordemos que fue en la sede de la UNESCO (París), donde Filium (la institución diseñada y presidida por Arnaldo Rascovsky para la prevención del filicidio) realiza su exitoso primer congreso internacional en 1974

Arnaldo Rascovsky (1906/1995) fue médico pediatra y uno de los cofundadores en 1942 de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), aunque nunca perdió su interés por la salud de los niños y desarrolló pioneros trabajos sobre psiquismo fetal.

Se dice aquí que “era puro erotismo y pura pasión.” Quienes lo conocimos y fuimos alumnos estamos en condiciones de corroborar lo acertado de tal definición. Rascovsky – como también se dice en este texto – fue un “hombre extraordinario, en el sentido más estricto de la palabra.” Alguien fuera de lo común, a quien le daba mucho placer estar fuera de los parámetros de normalidad.

Si bien es ampliamente conocida su filiación psicoanalítica originada en su juventud y que mantuvo hasta su muerte; suele ignorarse la causa de esta decisión. Y la razón – que se encuentra en el libro que estamos comentando – fue la llegada a manos del joven médico de la obra “Teoría del Psicoanálisis” de Carl G. Jung. Fue su lectura “que había llegado a sus manos de casualidad” lo que le hizo leer, casi con desesperación, la obra completa de Sigmund Freud.

Roxana Barone, autora de este libro, es una periodista joven, que se ha desempeñado en varios medios gráficos y ésta es su primera obra. Lo cual resulta evidente, tanto en lo favorable como en lo que no. Lo primero hace a lo ameno de la lectura, la fluidez del texto, las búsquedas de datos, entrevistas a conocidos, amigos, colegas y familiares, la anécdota puesta en el correcto lugar para una mejor comprensión por parte del lector a lo dicho. El aspecto desfavorable es que no se profundiza ni se escarba para determinar en verdad cómo fueron los hechos sobre los cuales opinan o hacen referencia aquellos entrevistados por la autora. Esto se evidencia – para tomar un aspecto concreto y delicado por su temática – al referirse al interés de Rascovsky por la Parapsicología. Apenas unas menciones y el remate de que los familiares más cercanos del biografiado se avergonzaban cuando lo veían presentarse junto a parapsicólogos en la televisión. Hubiera sido muy conveniente que la autora investigara a este respecto por que habría hallado la importancia que Rascovsky dio a los fenómenos extrasensoriales; a punto tal que los encontraba habituales en la relación materno/filial. Sus investigaciones, hipótesis y teorías al respecto, las expuso en el Primer Congreso Argentino de Parapsicología (1981) y en otros que le siguieron. Aunque ya encontramos antecedentes en 1958 cuando es coautor del trabajo “Observaciones parapsicológicas en psicoterapia de grupo” presentado al Primer Congreso Latinoamericano de Psicoterapia de Grupo. Cita ésta que, al menos, la autora coloca en la biografía. En Parapsicología Rascovsky también fue un pionero y estaba convencido de que el Psicoanálisis podía hacer algunos aportes para el discernimiento de lo que el Maestro de Viena llamó “los fenómenos ocultos.”

Aún con estas observaciones, el libro merece leerse puesto que la biografía traza un adecuado recorrido (insistimos, a veces con una superficialidad que hubiera sido meritorio superar) útil para quienes no conocieron a Rascovsky pero también para quienes lo frecuentamos pues refresca la memoria de ese hombre incansable cuya forma de actuar en la vida conviene recordar en estos tiempos de tanta banalidad e intrascendencia.  

El libro incluye una docena de fotos del biografiado; algunas desconocidas como la que aparece montando un camello con la Esfinge y la Pirámide de Kheops al fondo.

Por Antonio Las Heras.