HYPATIA DE ALEJANDRÍA
UNA MUJER QUE ENSEÑA EN EL ÁGORA

Por el Académico Profesor Doctor Francisco GARCIA BAZAN
Investigador  Superior del CONICET

A comienzos del año 2008 hubo noticias de que el cineasta chileno-español Alejandro Amenábar, acometería la producción de una película sobre la “mártir pagana”, Hypatia. Enseguida comenzaron a publicarse novelas, comentarios y panegíricos feministas sobre el personaje. Un eco en tono menor del fenómeno de ventas sin precedentes del Código Da Vinci de Dan Brown. Ni la protagonista, ni la posible trama de la crónica daban para igualar a las figuras más populares de Jesús el Nazareno y de María de Magdala, como tampoco a la atracción del esoterismo cristiano y de una historia pretendidamente esmaltada de zonas grises como la de la Iglesia, dos veces milenaria. El filme ahora a disposición del público confirma que la expectativa despertada se podía mover dentro de límites controlables, y también que puede movilizar adhesiones culturales sinceras así como pasiones negativas, al desarrollarse la cinta en un cuadro multifacético que incluye elementos históricos encabalgados entre el fin y comienzo de los siglos IV y V, los conflictos religiosos de la época en Alejandría y los rápidos esbozos de un tipo de filosofía helenística caracterizada como forma de vida – un paisaje de sabiduría al que los enfoques abstractos actuales no están acostumbrados –. Finalmente, campea en ella  un barniz artificial de fanatismo cientificista que como tesis difusa impregna a la construcción.
Lo expresado invita a ensayar el balance de la obra en cotejo con datos un poco más sólidos.

a) En el plano de la historia el filme ofrece los perfiles evanescentes de varias individualidades reales: Teón de Alejandría, padre de Hypatia, matemático y astrónomo del Museo de Alejandría, fundado en el 307 a.C. por Ptolomeo Soter, a instancias de su asesor, el peripatético Demetrio Falero. Hypatia colaboró con su padre en la “edición corregida y revisada” del Comentario al Almagesto de Ptolomeo. En la sede del Museo la hija, matemática, astrónoma y filósofa, enseñó y tuvo como alumnos a algunos de los personajes que circulan por la pantalla, como Sinesio, futuro Obispo de Cirene, Orestes, que llegará a ser Prefecto de la ciudad, y asimismo se debe agregar a Hierocles, el comentador de los Versos de oro de Pitágoras. Por otra parte, si Hypatia fue ejecutada en el año 415 teniendo unos 60 años (en dè palaiá gyné), esto quiere decir que nació alrededor  del año 355.

b.1) Conflictos religiosos. De acuerdo con los testimonios conservados Hypatia ha gozado de fama como científica y pensadora. Esto lo señala su primer cronista, Sócrates Escolástico, en su Historia de la Iglesia, pero sobre todo es lo que se desprende de su discreta actuación en el Museo, una institución en la que el talento de Demetrio Falero, impuso las pautas epistemológicas del Liceo de Aristóteles, pero que tratándose de Hypatia, ella subordina la actividad científica empírica y deductiva a la creencia firme en la inteligibilidad sagrada del universo, lo que se revela transparentemente en la esfera celeste y el movimiento eterno de los astros. Esta postura de carácter cósmico-metafísico conserva los rasgos de tradición de la Escuela neoplatónica hierática, iniciada por Jámblico de Calcis y que ha llegado a Alejandría a través de Sosipatra (otra representante del género femenino) perteneciente a su entorno inmediato en Pérgamo, y de su hijo Antonino, docente en el Templo de Serapis en Canopis, próxima a Alejandría. La filosofía de los Oráculos Caldeos introducida en el neoplatonismo por Jámblico le ha llegado por este canal a Hypatia, y se la ha enseñado también a Sinesio quien exalta esta doctrina en sus Himnos, lo mismo que manifiesta su admiración por Hypatia en sus Cartas. La adhesión a la filosofía de los Oráculos y la inclusión de las mujeres en el cultivo de la filosofía son características propias del neoplatonismo hierático o teúrgico – pero no del neoplatonismo romano y contemplativo de Plotino y Porfirio, pese a lo afirmado por el historiador Sócrates- y por eso se encuentra también el dato en la otra rama geográfica de esta filosofía, la Escuela neoplatónica de Atenas. De manera que cuando Proclo va a la ciudad ateniense a aprender la filosofía platónica, Plutarco el Viejo, cabeza de la escuela, le asigna a Siriano, para que lo instruya en la teoría, y a su hija Asclepigenia, para que lo inicie en los misterios de la metafísica teúrgica. Pero Hypatia no se limitó a impartir la enseñanza ante el círculo íntimo de sus discípulos en el Museo, sino que platicó también en público al estilo de los filósofos itinerantes de la época (los cínicos) como lo trasmite Damascio: «Explicaba públicamente a quien lo quería entender a Platón y Aristóteles».
Lo que se acaba de describir permite aclarar la situación compleja de las conciencias en la paradigmática Alejandría.

b.2) Los orígenes de la Iglesia de Alejandría son oscuros, por más que la presencia de una potente comunidad judía, a la que perteneció Filón el Judío, le precedió y que haya dado desde comienzos del siglo II grandes personalidades cristianas, como los gnósticos Valentín, Teodoto y Heracleón, y los eclesiásticos Clemente y Orígenes. Todo esto en un clima de flexible libertad; pero a partir del Obispo Demetrio la atmósfera cultural cristiana se torna más restrictiva y después del Concilio de Nicea (325) convocado por el Emperador Constantino bajo los sabios consejos de Osio, el Obispo de Córdoba, los choques motivados por la difusión del arrianismo se difunden por todo el Imperio, las disputas teologales y los enfrentamientos entre los guías espirituales de las grandes sedes de Constantinopla, Antioquía, Jerusalén, Roma y Alejandría son frecuentes y lo mismo las condenas espasmódicas de grandes especulativos (piénsese en Nestorio, Sabelio, Juan Crisóstomo, Teodoro de Mopsuestia, etcétera) y es general que las rivalidades  de influencias a menudo se sobrepongan a las diferencias de pensamiento. El caso de Alejandría durante el extenso y accidentado patriarcado de Atanasio (328-373) y el breve, pero intenso gobierno del Emperador Juliano el Apóstata (361-363), que aspira a arrinconar a los cristianos y a reanimar las creencias religiosas tradicionales del paganismo apoyándose en las doctrinas filosóficas del neoplatonismo teúrgico, son hechos gravitantes. La firme posición frente a judíos y gentiles del Patriarca Teófilo (385-412) –presente en la película –, la destrucción del Templo de Serapis en Alejandría (391), ya anunciada por el maestro de Hypatia, Antonino, y el incontenible avance del poder ortodoxo y material del fervoroso Obispo Cirilo desde el 412, se inscriben en este cuadro. Esto explica que incluso escriba su alegato Contra Juliano en el año 429, cuando hacía casi setenta años que el emperador restaurador de los valores del espíritu pagano había publicado su diatriba Contra los galileos (362-363) y que haya dado vía libre a los “movimientos purificadores de la ciudad” de los temerarios monjes parabalanos, cuando ha advertido en fecha cercana al 415, que la influencia espiritual y el prestigio intelectual de una mujer, Hypatia, se interponía entre sus proyectos de expansión religioso-política y el freno que le podía poner el poder romano, representado por el debilitado Prefecto Orestes. Cirilo defensor a ultranza del homoousios (consustancialidad paterno-filial) niceno y de la Encarnación del Verbo, ha sido al mismo tiempo el patriarca  más poderoso de su tiempo, haciendo brillar la sede de Alejandría sobre las otras cuatro pretendientes. Aunque cederá más tarde la Alejandría cristiana ante Bizancio (Teodosio y Justiniano) y el empuje definitivo de Roma (León I Magno y Gelasio I).

c) Paralelamente las grandes corrientes del pensamiento pagano que reavivadas por el pitagorismo habían adoptado las formas de filosofía de salvación por el conocimiento (gnosis) y las prácticas de iniciación, las Escuelas neoplatónicas de Atenas y de Alejandría, se extinguirán por cierre forzado (decreto de Justiniano del 529) o conversión de sus maestros al cristianismo con asimilación al Pandidacterion de Bizancio (Esteban es llamado por el Emperador Heraclio para establecerse al frente de esta Universidad y poner fin a las disputas doctrinales) o bien para fundirse en la escuela palatina persa de Cosroes, de inspiración platónica.

d) Lo cierto que se desprende de esta corto relato en contraste con el mensaje que el filme parece querer imponer, es que de los anteriores planteamientos descriptos a los que subyace la investigación de la historia de las ideas no es posible deducir oposiciones tajantes ni irreductibles entre la religión y la ciencia. Semejantes conclusiones no son más que espejismos anacrónicos. Conclusiones ficticias derivadas de la mentalidad simplificadora y prejuiciosa del homo ideologicus, una especie humana de reciente data, cuya aparición no remonta mucho más allá del siglo XVIII. Se trata, en resumen, de confrontaciones no exentas de violencia, entre religiones que llegaron a ser canónicas (judaísmo y cristianismo) y filosofías cosmovisionales que por su misma esencia llevaban temporalmente las de perder. Pero la realidad es que a este friso de ásperas colisiones,  se le adelantó en el mismo espacio geográfico de civilización, en la Alejandría que honra con su nombre al genio sin fronteras de Alejandro Magno, un ámbito de convivencia y paz  cultural, que permitió el diálogo entre múltiples religiones y metafísicas de Oriente y Occidente. Un modelo espiritual abierto que dos milenios después, desafía para que se lo admire y si es posible se lo trate de imitar.

Publicado originalmente en www.valoresreligiosos.com.ar   11/2010